Rocio mañanero de promesas falsas.

El café sabe a mentira
el desayuno tiene color de olvidado,
pan tostado desvanecido por el aire.
Las gotas de la regadera
parecen espinas tocando la espalda
del amante tenso de la noche anterior.
Ojos que persiguen con lujuria obligada,
bocas secas besando labios cuarteados,
manos buscando carne fresca.
El aire denso
lleno de nicotina
prohiben dejar de prometer
lo que nunca va a suceder. 


 

 

Un comentario

Responder a Beatriz Sapiña Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .