Nocturnos matutinos

Sus calzones negros en el piso,
un calcetín en la almohada
y él sobre la cama
completamente desnudo,
nalgas hacia el techo,
mirada cerrada
lo escuchó
lento, tranquilo, satisfecho.
El sinsabor de la mañana
invade mi cuerpo desde las plantas de los pies.
Mis pantorrillas extrañan sus dedos,
mis labios su cuello
mi pecho todavía lo siente.
Un destello de su sonrisa
regresa la luz a la habitación.
Despierta…
cerca me huelo, me voy encontrando dentro de él.
Lo veo nítido, completo…
Pero amigo
¿Dónde estaba su lunar?

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